
El fundador de Cardano, Charles Hoskinson, considera que es más razonable formar una regulación integral de la industria de las criptomonedas por direcciones separadas, en lugar de combinar un gran número de normas en un solo documento. Según él, un proyecto de ley excesivamente amplio crea una carga adicional para los reguladores y puede complicar la aplicación de nuevas reglas a segmentos de mercado de rápido desarrollo, incluidos las finanzas descentralizadas. Hoskinson señaló que ya hace más de un año hablaba de las dificultades para promover una iniciativa a gran escala y las vinculaba, entre otras cosas, con la necesidad de formar de antemano un consenso más amplio entre los participantes del proceso.
Como alternativa, el empresario propuso dividir la regulación en varios bloques independientes. Entre ellos, destacó las stablecoins, los valores digitales, los criptoactivos considerados como mercancías, los servicios de custodia, la tributación y DeFi. Según Hoskinson, este enfoque permitiría discutir por separado los requisitos para cada segmento y definir con mayor precisión las competencias de los organismos gubernamentales. Propuso prestar especial atención a la definición de valores digitales y a cómo las normas existentes sobre valores tradicionales deben aplicarse a las nuevas clases de activos digitales. En su opinión, una estructura de regulación más estrecha podría simplificar la búsqueda de soluciones a cuestiones controvertidas.
Otro enfoque para el análisis que Hoskinson mencionó fue la experiencia extranjera. En particular, propuso estudiar el reglamento europeo Markets in Crypto-Assets (MiCA), así como las reglas vigentes en el Mercado Global de Abu Dabi (ADGM). Además, el empresario mencionó la regulación de la criptoindustria en Japón, Corea del Sur, Vietnam y otras jurisdicciones. Según él, este análisis comparativo ayudaría a evaluar de antemano las consecuencias de diferentes enfoques y evitar una construcción de reglas excesivamente compleja. En el centro de su propuesta está la idea de una regulación secuencial de clases individuales de activos digitales teniendo en cuenta sus funciones y características, en lugar de crear un sistema único de requisitos para toda la industria.





